RETRATO DESNUDO DE ISELA VEGA
Isela Vega muestra su sensualidad en este reportaje. Como de costumbre, una nueva exclusividad de “LIB” para sus lectores.
Después de la inolvidable María Félix el cine mexicano no había “lanzado” a ninguna estrella de categoría internacional hasta la aparición de Isela Vega, la revelación del último film de Sam Peckinpack estrenado entre nosotros: “Quiero la cabeza de Alfredo García”. Para los productores del film, la presencia de Isela Vega tenía un carácter secundario que, originalmente, poco o nada tenía que ver con el erotismo; bastó que el director modificara, por su propio criterio, el guión, para que el rol de la actriz adquiriera una sublime importancia para todos los amantes del erotismo. Y la reacción fue unánime. Playboy, en un servicio fotográfico – el mismo que ahora le ofrecemos -, se encargó de desnudar a Isela Vega y de mostrársela a todo el público norteamericano. A partir de ese momento, la actriz ganó una inusitada notoriedad y su cuerpo se convirtió en uno de los más fotografiados de América Latina. Nuestro corresponsal en México D.F., Salvador Estrella Girón, nos envió el siguiente reportaje, efectuado, hace dos semanas, a la actriz:
-¿Qué ofertas tuvo luego de su éxito en la película de Sam Peckinpack?
-Muchísimas, por supuesto. A los norteamericanos les encantan las rubias, a lo Marylin, pero no desdeñan en absoluto a las morenas se éstas tienen un rostro aindiado o, por lo menos, de facciones un tanto diferentes a las convencionales. Por lo tanto, mi éxito fue fulminante. Las más importantes son un nuevo film con Peckinpack, una comedia musical en español para toda la colonia americana y, probablemente, una película en Europa, junta a Natalie Delon.
-Dígame alguna otra cosa sobre ese proyecto.
-Sí…, en el mismo yo sería algo así como el amor prohibido de Natalie. Ella tendría fortuna y yo sería una muchacha humilde. En fin, temáticamente no es gran cosa. Además me han contado que la Delon es bastante histérica, así que no haré demasiados esfuerzos para trabajar con ella.
-¿Qué han dicho en su país de su éxito?
-En México no están demasiado habituados a que las actrices se desnuden como yo lo he hecho, pero de ninguna manera he sido criticada. Allí, filmar con Peckinpack es un honor.
-¿Se considera un símbolo erótico?
-No. Símbolos son aquellas mujeres que tienen magia en su cuerpo, como Raquel Welch o Brigitte Bardot. Son elegidas por la naturaleza, no sé bien por quién. Las otras como yo, las que disponemos de un cuerpo perfecto, no tenemos otra alternativa que mostrarlo, hacernos admiradores y, por consiguiente, tratar de sacar el mejor partido posible, por supuesto. Mi caso es, a pesar de todo, un tanto especial, puesto que mi carrera es, antes que nada, actoral. A mí el desnudo por el desnudo en sí, no me interesa.
-¿Qué opinas de la pornografía?
-Que es el género de este siglo, pero que yo no me animaría jamás a hacerla. Me moriría de vergüenza. Lo juro.
-¿Tienes mucho prejuicios?
-Los suficientes como para saber gustarle a un hombre inteligente.
-¿Cuéntame algo de tu vida privada?
-Jamás. Ya he salido en casi todas las revistas del mundo gracias a mis nalgas. Bueno, me han quitado una buena parte de intimidad. Lo único que me falta es comenzar a ventilar mi vida privada.
-¿Con qué actor te gustaría trabajar?
-Con Paul Newman, claro. Él es el hombre de nuestra generación, el único verdaderamente diferente.
-¿Qué es el sexo para ti?
-Todo, la mayor fuente de comunicación y de placer que hay en la vida.
-¿Y el amor?
-El sexo es amor, si queremos profundizar en la cuestión. En cuanto a lo que el amor en sí solo, despojado de otras connotaciones, significa, te puedo decir que, si bien me entusiasma, no creo que sea la verdadera razón de unión entre un hombre y una mujer. Es, apenas, una de las tantas cosas que sirven en la relación. Como la ternura, la comprensión mutua, el buen carácter, etcétera.
-¿Harías el amor con otra mujer?
-Lo he pensado, pero, la verdad es que no me interesa. No me quiero jactar de nada, pero no encuentro ningún placer en todo ello. Que cada uno se acueste con quien le venga en gana y no perturbe la existencia de los demás. Yo creo que lo importante no es hacer el amor con un hombre o una mujer. Lo único que interesa es hacerlo, y eso es lo que todos debemos procurar. El resto son palabras y nada más que palabras.
-¿Eres feliz?
-Sí, claro. Me cuesta, pero lo soy. Creo que a todo el mundo en este planeta le ocurre algo parecido.
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