QUE SALGAN LAS “NIÑAS… ¡AL SALÓN!”
Nueve “niñas que se las traen, se acercan a nuestras pantallas, para contarnos una historia de los años cuarenta, destinada a conmover profundamente los pilares de una sociedad basada en el puritanismo y la represión sexual.
La historia de “Niñas al Salón”, se desarrolla en una Casa de citas durante los años posteriores a la terminación de la Guerra Civil. Estas “niñas”, interpretadas respectivamente por Sandra Alberti, Marisa Bell, Fedra Lorente, Verónica Llimera, Mirta Millar, Mari Paz Condal, María Salerno, Ivonn Sentís y Silvia Tortosa, son las “empleadas” de El Paraíso, prostíbulo de categoría, que por no querer someterse a determinadas presiones, las autoridades pretenden clausurar. A este establecimiento concurren personajes de gran relevancia política, que constituyen la clientela habitual. Estos papeles están interpretados por Paco Algora, Simón Andreu, Javier Loyola, José María Prada, José Sacristán, Juan Sala, Fernando Santos, Manolo Zarzo y la actuación especial de José Luis López Vázquez, los cuales, por supuesto, no tienen ningún interés en el cierre del local donde concurren para disfrutar de momentos eróticos y placeres ocultos que no pueden poner en práctica en su vida cotidiana.
Entre los detalles sorprendentes, que nos ofrece “Niñas…” se encuentra el descubrimiento que las “niñas” hacen de los negocios más importantes del país por medio de las confesiones voluntarias de su habitúes. O sea en “El Paraíso”, los peces gordos de los negocios y de las esferas de poder, hacían el amor y mostraban muchas de sus aberraciones, mientras mantenían una imagen pública de orden. Olvidándose de todos sus aparentes pruritos, retozaban con las alegres chicas y dejaban florecer chicas y dejaban florecer todos los pecados mortales de los años cuarenta. “Niñas…” es una película, de gran audacia, encarada en forma divertida, que evoca la nostalgia por una época mientras nos la da a conocer en sus aspectos desconocidos y más increíbles.
Paralelamente al acontecer del “Paraíso”, vemos a las chicas de vida alegre cómo se portan en su vida privada. Ahí las sorpresas son mayúsculas y nos encontramos entre otras cosas con que una de ellas tiene la necesidad de disfrazarse de inocente colegiala y por supuesto a pasar por las situaciones más increíbles, para el espectador, que sabe de su trabajo real.
En resumen, podemos decir, que con este film, Vicente Escribá, su director, consigue una vez más, jugar con una temática del pasado inmediato, recreándola audazmente, logrando a través del divertimento, que nos enteremos de la vida política, social y picaresca del año 1939-40.
ALFREDO ÁLVAREZ
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