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RETRATO DESNUDO DE CAROLINA LAURENCE

La amiguita de Sylvia Kristel

El film “Emmanuelle” la mostró como la “amiguita” de Sylvia Kristel, a la cual se enfrentó en un duelo erótico de lo más excitante, poniendo de manifiesto una osadía muy particular además de su bonita figura.

Hay diversas formas de acceder a la fama. La más peculiar de ella es a través de una casi infinita sucesión de roles secundarios en diversos films de éxito. La cuestión si no es desdeñable, sobre todo si tenemos en cuenta que tanto Natalie Delon, Sofía Loren y otras grandes vedettes hicieron sus pinitos artísticos mediante este sistema. “Cierto” nombre comienza a ser memorizado inconscientemente por una gran cantidad de gente, al punto que, en determinado momento, salta a la notoriedad, investido de valores propios. El caso de Carolina Laurence promete ampararse en las características que antes detallamos. Su rostro –y su cuerpo, claro, que as absolutamente bello-conocieron la notoriedad en el momento del estreno de “Emmanuelle”, puesto que en el film ella interpretaba el rol de la “amiguita” arqueóloga de la heroína. Lo que se veía en las pantallas lo decía todo: una actriz de buena estampa y con una osadía muy particular, se enfrentaba con la mismísima Sylvia Kristel en un duelo erótico de gran voltaje. Resultado: un diez puntos sobresaliente para cada una. Se porque la película de Just Jaeckin estaba muy bien compaginada, sea porque las muchachas ponían lo mejor de sí en el sentido más amplio del término, la cuestión es que aquella secuencia impactó por igual a críticos y a espectadores. Sin embargo, la suerte, tan propicia a la Kristel, se le negó a Carolina Laurence. Además, resulta notorio que ella no hizo demasiado par obtenerla y, al cabo de varios intentos de segundo nivel, Carolina vuelve a las pantallas otra vez al lado de “Emmanuelle” en –y para repetirnos un poco- “Good Bye Emmanuelle”, film póstumo de Jaeckin con el que pretende cerrar la trilogía y acabar de una vez por todas con los cientos de imitadores, que, sin éxito, trataron de recrear las aventuras del personaje. En estos momentos, Carolina Laurence filma en una playa muy cercana a Ostian, en los alrededores de Roma, las últimas escenas del filme. Lib se trasladó hasta el lugar de filmación con el objeto de entrevistarla. Se encontró, allí con que una marcada melancolía invadía al equipo, responsable de los dos éxitos más importantes de los últimos tiempos. Pero la vida es así y, por lo visto, Just Jaeckin –lo hemos sabido extraoficialmente- ya inició conversaciones con la autora Emmanuelle Arsan para que lo “provea” de una muchacha de sueños tan impactos como la que lo lanzó al éxito. Y pronto tendremos noticias. Lo cierto es que Sylvia Kristel aceptó dialogar largamente con nosotros –lo que ya brindaremos en un próximo servicio- y que Carolina Laurence se mostró tan bella y gentil como la imaginábamos. El rostro adustro que estamos habituados a reconocer en ella prácticamente quedó reducido a escombros; sus ojos brillaban intensamente y, con una alegría no exenta de ironía, celosamente custodiada por su novio, dialogó con nosotros. Este es el resultado:

-“Emmanuelle” significó tu lanzamiento. “Good bye Emmanuelle” significará tu consagración?
-Eso espero. De cualquier manera, yo nunca aspiré a ser una superestrella. No le quiero quitar méritos a Brigitte Bardot o Faye Dunaway, pero creo que esas son mujeres superdotadas, que nacen y que no “se hacen”. Y yo siempre he sido una mujer dedicada a otras disciplinas que no son precisamente el cine y la publicidad.

-¿A cuáles?
-Soy doctora en filosofía. Ocurrió que para ganarme la vida no se me ocurrió nada más divertido que posar como maniquí durante varios años. Es el peor trabajo del mundo. Me río a carcajadas cuando me entero de que las muchachas sueñan con trabajar de maniquí. Nadie respeta nada, no existe el profesionalismo sino lo pechos bonitos, las nalgas distinguidas y todo lo que se puede hacer para que un gran modisto o al menos una agencia de publicidad importante se fije en una. Todos te quieren violar y realmente, son verdaderos obsesos sexuales. Mi Dios, qué basura. Después estudié arte dramático y tuve mi primera oportunidad en el film de Jaeckin. Para mi escena lesbiana me dijeron de todo: algunos me calificaron de Greta Garbo rubia, un disparate obvio, otros me endilgaron la posibilidad de ser sólo una simple lesbiana bonita que quería dedicarse a mostrar sus virtudes en la pantalla y no sabía cómo conseguirlo.

-¿Ésas fueron las únicas consecuencias?
-Oh, no, claro. Un club de lesbianas de Bélgica me hizo un homenaje y hasta me pidieron que dictara… ¡un seminario! ¡Se imagina, yo sentadita en mendio, dando un seminario sobre lesbianismo! Es algo de no creer. Luego, había quieres obtenían mi dirección y mi teléfono y me llenaban la casa de rosas cada mañana. Ah, sí de verdad fue un infierno aquello; cada vez que me acuerdo de la respuesta práctica de la película no sé si reír o llorar.

-¿Cuál es tu mayor virtud?
-Tengo un módico talento y un cuerpo excelente, pero no hay que saber fotografía. Si alguien lo aprovecha como es debido, puede hacer de mí una figura interesante. Ah, y además poseo algo que siempre me ha ayudado muchísimo en todo: no tengo absolutamente ningún prejuicio.

-Puede ser una ayuda formidable…
-Y ¿quién lo duda? Algunos directores se han interesado por mí precisamente por este detalle. No resulta muy fácil ubicar a una mujer bonita, con experiencia cinematográfica o teatral que se anime a filmar escenas muy audaces, y mucho menos si corre el riesgo de que el gran público las relacione con “la lesbiana de…”. En el cine de hoy, todo esto tiene mucho valor, especialmente si tenemos en cuenta que cada día hay más papeles “difíciles” y que la competencia, aunque es mucha, no tiene suficiente calidad.

-¿Es muy audaz tu participación en el filme?
-Tanto que ya me preparo para recibir un aluvión de críticas. En la primera versión, nuestro encuentro, nuestro idilio era un simple juego de niños al lado de todo lo que vivimos juntas ahora. Yo, en aquel film me comportaba como una burguesita semi-idiota. En “Good bye Emmanuelle” tengo un rol mucho más agresivo. Ya verá usted, hombre, el jaleo que se va a armar. Va ser de película, se lo aseguro.


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