DE CAMA EN CAMA
El guión exige demasiado. Nuestras actrices tienen que ir con frecuencia.
Estamos exportando cine erótico al extranjero. Es una gran realidad. La cinematografía española ha sustituido, desde la irrupción del aperturismo, los delirios de grandeza de Agustina de Aragón –versus Aurora Bautista o la angelical España– de “aquí no pasa nada” –versus Marisol o Rocío Durcal– por algo más sencillo y atrayente como es la cama. El trueque ha sido definitivo: lencería erótica por velos de luto, jolgorio por plañideras, voluptuosidad por ascetismo, desmadre por castidad… La española ya no besa de verdad, hace el amor, según los visitantes extranjeros, muy bien. Y el séptimo arte lo tenía que reflejar.
La España de mampostería, de hacerlo a escondidas ha explotado en breve espacio de tiempo y la cama se ha llevado a la pantalla. Lo que antes sólo era privilegio de las murmuraciones de las porteras o las tenderas ahora se puede ver tranquilamente en el cine.
La revolución sexual llegó a nuestras pantallas y las actrices españolas tampoco se podrían escapar de tal convulsión. Muy pocas se han resistido a las naturales y consabidas exigencias del guión. La relación de actrices españolas que han pasado por la cama cinematográfica es extensísima. LIB ha preparado este informe y les presenta una por una en trance erótico. La otrora angelical Rocío Durcal, con unas escenas de lesbianismo con Bárbara Rey que provocaron un gran escándalo nacional, en la película “Me siento extraña”; las ex misses Bárbara Rey –en la actualidad preparando su carrera como domadora–, Amparo Muñoz, Norma Duval, Azucena Hernández; la cantante y actriz Ana Belén y una larga lista de jóvenes bellezas: Pilar Velázquez, Isabel Luque, Sandra Alberti, María Salerno, Blanca Estrada, Jenny Llada…Muchas de ellas introducidas por primera vez en los platós a través de una cama. En unas óperas primas con sonidos de somieres y decorados de lencería.
El cine español está atravesando en la actualidad una profunda crisis de producción, de identidad y de nuevas actrices. Todo está en paréntesis, sin embargo la cama se mantiene en su pedestal. Jamás será desbancada del encabezamiento del reparto. Si las actrices se pelean por situar su nombre en la parte más alta de la cartelera, se podrá buscar una solución a estos enfrentamientos reservando siempre el apartado estelar a tan placentero lecho.
La práctica establece normas y para nosotros no tendría que existir película sin cama. Al igual que en años anteriores se utilizaban denominadores comunes en todo filme como la familia, el hambre, la moral, las buenas costumbres, en la actualidad abogamos por otros condimentos mucho más sugestivos.
En toda película, los técnicos dicen que las escenas más difíciles de rodar son las de alcoba. Sin embargo, en nuestro país parece ser que hasta para eso somos diferentes. En ningún guión se escatiman o se rehuyen escenas de las denominadas difíciles. Y lo más importante, nuestras actrices apenas tienen que interpretar.
El ejemplo de Susana Estrada es muy clarificador. Aunque en su último filme sobre “kamasutras” tuviera problemas con su partenaire. No funcionaba en las escenas de cama y Susana se disgustó mucho. El resto del filme poco importaba, pues los kamasutras de Susana se habían occidentalizado con la cama.
Los últimos en entrar dentro de la antología de escenas de cama han sido dos humoristas, Andrés Pajares y Fernando Esteso. No podían incluir su carrera profesional sin probar antes tan cómodo mueble cinematográfico y ahí los tienen, bien acompañados en unos planos de su último filme.
La cama siempre como protagonista estelar. En cierta ocasión ya se lo comentamos a Roman Gubern, que cuando elabore una buena enciclopedia sobre cine no se olvide del género “cama”. Cuantitativamente es la actriz española –además tiene nombre femenino– la que más películas tiene en su haber. La muestra de fotografías que ofrecemos a continuación desborda nuestras páginas. Intentamos encontrar un hit parade de las actrices españolas que más veces han probado los mueles cinematográficos. El primer lugar de la tabla se lo disputan Bárbara Rey y Pilar Velázquez, las dos con proyección internacional.
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