ANGELES STEVENSON: “Yo vi por última vez a David Janssen”
Una actriz en ciernes que dejó la ciencia para adentrarse en el mundo del espectáculo. Es hija de un hombre que hizo una inmensa fortuna a partir de cero. Por eso nadie en su familia cuestiona los métodos que cada uno elige para alcanzar los objetivos que se propone.
La morena Angeles Stevenson es deliciosamente lánguida y amorosamente tierna. Hace unos meses comenzó su ascenso al estrellato con la filmación de una película y la firma del contrato para seis más. Los productores confían en que el público la preferirá como la nueva estrella del cine “S”. Condiciones no le faltan y decisión tampoco.
Angeles es hija de un importante industrial del Mid-West, propietario de una empresa de productos químicos. Está matriculada en la Universidad de Toledo, Ohio, en la carrera de físico-matemáticas.
-¿Por qué te has decidido por emprender la carrera de actriz, si aparentemente tenías previsto dedicarte a la ciencia?
-Sucede que las físico-matemáticas, que fueron en mi adolescencia un centro de interés para mí, fue superado hace unos años por la inquietud que me despertó el mundo del espectáculo.
-¿Conocías ese mundo por alguna razón especial?
-No. Lo que ocurrió es que me hice amiga de un grupo de jóvenes que estaban en Toledo rodando unos capítulos para la serie televisiva “El fugitivo”. En compañía de esa gente me acerqué a experiencias que no conocía y que me atrajeron sobremanera.
-¿Qué tipo de experiencias?
-Simplemente vivir la vida sin solemnidad. Hacer acopio de vitalidad y gastarla toda junta. Es decir, llevar la experiencia de vivir hasta sus límites lógicos.
-¿Hay límites lógicos?
-Bueno yo le llamo así a los términos donde cada uno puede llegar sin perder el respeto de sí mismo.
-¿Tienes novio?
-No sé. Antes llamaba novio a un amigo que me acompañaba a pasar un buen rato juntos. Ahora tengo algunos muchachos por los que siento gran apego y con los que me divierto constantemente.
-¿Abandonaste las físico-matemáticas definitivamente?
-Los estudios los he postergado pese a que me faltan muy pocas materias para licenciarme. Pero mis conocimientos los uso más que antes, para calcular la resistencia de los “elementos” que me estimulan y lo que puedo exigir en consecuencia.
-No te falta humor.
-El humor es lo que más me seduce. Una persona sin sentido del humor no podría atraerme nunca.
-¿Cómo fue que te decidiste por el cine?
-Cuando amplié mi círculo de amigos, hacíamos fiestas en las que participábamos de juegos eróticos. Yo era –y soy- una de las más entusiastas. Entre los que participaban había un productor de películas que me propuso integrarme a un reparto. Hice una serie de filmes que, esperamos, sean un auténtico suceso.
-¿Tu nueva actividad te ha obligado a disciplinarte?
-No sé. Porque hacer este tipo de filmes me divierte y no lo considero un trabajo.
-¿Qué dice tu familia de esta actividad?
-Mi padre hizo una inmensa fortuna a partir de su propio esfuerzo. Por eso en mi familia nadie cuestiona los medios que usamos para abrirnos camino en lo que nos interesa.
-¿Piensas casarte?
-Constantemente. Tanto que soy capaz de casarme hasta dos veces por día cuando el trabajo me deja tiempo.
-Parece que tus nuevas relaciones sólo te proporcionan alegría.
-Parece, pero no siempre es así. No hace mucho sufrí un gran dolor con la muerte de ese entrañable amigo y gran actor que fue David Janssen.
-¿Lo conociste mucho?
-No lo conocí durante mucho tiempo. Fue uno de los amigos que hice cuando el equipo de “El fugitivo” filmó en Toledo. Pero lo quería mucho pro su calor humano y su comprensión.
-¿Lo veías a menudo?
-Algunas veces. La última estuvimos cenando, una semana antes de su muerte. Parecía tan vivo que todavía no me he convencido de que lo veré más.
Un velo de tristeza pasa por el hermoso rostro de Angeles Stevenson y obliga a terminar el reportaje.
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