WONDERLAND - LA PEOR EPOCA DE JOHN HOLMES, EL REY DEL PORNO.
WONDERLAND - LA PEOR EPOCA DE JOHN HOLMES, EL REY DEL PORNO
John Holmes fue la mayor estrella del cine porno. Mister 35 centímetros. Rodó más de 2.200 películas y llegó a cobrar 3.000 euros al día. La droga y el Sida fueron sus verdugos y el mito del porno falleció enfermo de Sida en 1988. “Wonderland” nos da a conocer la peor etapa de la vida de John Holmes. Val Kilmer encarna a la estrella del porno y narra su implicación en cinco asesinatos.
Era la década de los 80 y nada hacía presagiar que la ciudad de Los Ángeles (California) viviría una de sus jornadas más lúgubres. En el número 8763 de la avenida Wonderlan unos agentes de policía respondiendo a una llamada de auxilio encontraban un cuadro macabro; habían sido brutalmente asesinadas 4 personas: Ron Lunius, Billy Deverell, Barbara Richardson y Joy Miller. La mujer de Ron Lunius, Susan, afortunadamente todavía respiraba. Ella seguramente podría aclarar la matanza. Desgraciadamente, no fue así, alegó que no recordaba nada y que no vio a su asaltante. Este fue el dato que abrió la investigación, UN ASALTANTE, increíble que una sola persona pudiera cometer semejante matanza.
Las investigaciones llevaron a la policía a infiltrarse en un submundo de la ciudad. William Margold, un agente de actores porno cuyo despacho se encontraba en el corazón de Hollywood Boulevard, llevó a que todas las miradas apuntaran a John Holmes, uno de los clientes de Margold.
John Holmes, un hombrecillo delgado y de ojos apagados, había sido uno de los personajes más venerados de la industria pornográfica. Tenía 38 años y había perdido toda su estela gloriosa. Tras más de una década practicando el sexo como profesión, gracias a un legendario miembro de más de 30 centímetros y a su capacidad para eyacular cuando se le pedía, este nativo de Pickaway County (Ohio) llevaba casi un lustro viviendo un romance mortal. Su amante: Las drogas. Ya no imponía el respeto de antaño y nadie le daba trabajo.
ESCENA DE JOHN HOLMES
No es extraño que se sintiera abatido después de ganar una fortuna cuando estaba en la cima de su carrera. Su peculiaridad anatómica le permitía cobrar una fortuna, hasta 3.000 dólares diarios y le llevó a acostarse con más de 14.000 mujeres y fue partícipe en 2.274 películas pornográficas.
Debido a su adicción a las drogas gastó toda su fortuna, llegando a robar todo lo que podía. Su mujer también sufrió del insostenible apetito de su marido por la droga. Holmes se casó con Sharon Gebenini en 1965, antes de entrar en el mundo de la pornografía. Se separaron en 1982, y en la época del crimen el actor estaba unido a un niña de 15 años a la que obligaba a prostituirse.
La dependencia a las drogas hizo que conociera a Adel Naralleh, también llamado Eddie Nash, un peligroso traficante. Acosado por las deudas, entró en contacto con la pandilla de Ron Launius y Billy Deverell, ladronzuelos adictos a las drogas que hacían de camellos. El actor hizo algunos trabajos para ellos, en una ocasión se quedó con parte de la droga que debía entregar. Para saldar su error, les dijo que Nash tenía dinero y cocaína en su casa y juntos planearon el robo. Más de 100.000 dólares en metálico y joyas. Lógicamente, Eddie Nash quiso sangre.
Holmes, presionado por el narcotraficante, delató a sus socios. Nash le obligó a ir al apartamento en Wonderland para ajustar las cuentas a los ladrones. Le acompañaron varios matones y nunca se aclaró su papel en los crímenes. No tardó en ser detenido y puesto entre rejas acusado del asesinato de Lunius y compañía. ¿Quién podía dudar de que tenía las manos manchadas de sangre? El jurado. El 26 de junio de 1982 fue absuelto.
A pesar de ello, pasó un total de 11 meses en la cárcel. Tras encontrarse libre quiso recuperar su gloria pasada, era imposible, rodó su última película “Auge y caída del Imperio romano” y se acabó. Le diagnosticaron sida tres años más tarde y el virus se lo llevó en 1988. Ahora, la peor parte de su vida llega a la gran pantalla con Wonderland, filme protagonizado por Val Kilmer, Josh Lucas, Lisa Kudrow y Date Bosworth.
Jamex Cox, director de “Wonderland” nos explica que la idea de hacer esta película, en principio, era hacer una biografía de Holmes pero tras ver Boggie Nights, de Paul Tomas Anderson, no quiso hacer otra película igual. Comenzó a investigar y encontró una historia “fascinante” tras ver el vídeo original del suceso que grabó la policía y de ver las transcripciones del juicio donde cada uno de los acusados daba una perspectiva distinta y que casi todos mentían. Se empeñó en buscar la verdad como si se tratara de ir pelando las capas de una cebolla, por eso era idónea la estructura en forma de rompecabezas que tiene esta película, nos cuenta el propio director.
Cox, sabe cómo introducir al espectador en la paranoia del tan superdotado sexual como débil mental Holmes. Acelerones, frenazos, cambios de textura, de color. Por momentos, uno parece adentrarse en la enrevesada mente y la ejercitada nariz del mítico actor, todo ello al ritmo de algunas de las mejores canciones de los ochenta.
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