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LOS MEJORES CONSEJOS PARA FOLLAR ESTE VERANO EN LA PLAYA

Por P. Izquierdo

Hace unos días dedicamos un extenso artículo a las playas nudistas y diferentes lugares de nuestra geografía costera en los que poder disfrutar libremente de la lozanía del cuerpo al desnudo durante estas calurosas vacaciones. Los que acostumbren a vivir la sana (y recomendable) práctica del nudismo seguro que habrán podido hacer buen uso de nuestros consejos y recomendaciones a la hora de visitar las mejores playas no sólo de España, si no algunas de las consideradas como las mejores del mundo para la práctica del nudismo, al igual que la idea de poder alternar el mar con otras opciones estivales diferentes en el interior de la península (tierra adentro), en los que el nudismo sea algo habitual (o exclusivo) siendo ese el mayor reclamo turístico a tener en cuenta, como casas rurales, campings, pantanos, lagos y ríos, etc, en los que andar desnudo todo el tiempo es aceptable, todo ello en plena naturaleza y rodeados de bellos parajes.

Pero en esta ocasión vamos a darte otra serie de consejos prácticos muy diferentes.
Una cosa es hacer NUDISMO, sea en una playa o en cualquier lugar previsto para tal menester, incluidas piscinas públicas habilitadas para ello, y otra muy diferente es practicar SEXO en lugares públicos durante las vacaciones.

En la mayoría de los sitios puede que no sea delito pasear por las calles de una ciudad sin llevar ropa, o en verano optar por poder tomar el sol en top-less, o incluso desnudo del todo, pero lo cierto es que en ningún caso esto tiene que ver con la posibilidad de realizar actos de tipo sexual o que inciten a una clara provocación al sexo, ya que ello puede ofender a algunas personas sensibles (aunque ellos mismos también estén desnudos) cuya idea no sea precísamente esa, y atentar contra la moral pública, pudiendo además no darse cuenta de la presencia de menores de edad en el lugar en el que se lleve a cabo por los implicados.

En tal caso, estas prácticas pueden ser consideradas como motivo delictivo y estar penalizadas por la ley, incurriendo a los afectados en expulsión inmediata de la zona en la que estén haciendo sus actos pelvico-copulatorios y ser severamente multados (incluso puede ser motivo de cárcel, según el caso)

Pero resulta inevitable la idea de no darse un revolcón en una playa sin gente o en una cala desierta, y esto no está ni prohibido ni es un delito ante la ley. Uno debe de escoger debidamente el lugar más óptimo para llevar a cabo la exploración de los cuerpos en comunión con la naturaleza, el mar y el aire libre.
No existe mejor placer que el que se disfruta en un paraje natural, a plena luz del sol de media tarde, con el suave arrullo de las olas rompiendo en la arena y la sensación refrescante de la brisa marina acariciando la desnudez de dos cuerpos entrelazados.
Ante todo tienes que mentalizarte de una cosa:
Siempre, sea el lugar que escojáis para gozar del sexo al aire libre, siempre, SIEMPRE, estarás a la vista de los "MIRONES PROFESIONALES". Todos los rincones del mundo tienen su propia colección de "oteadores sexuales" y "voyeaurs" descarados que se agazapan en los mejores lugares de cada playa, descampado, monte y parque para cazar a las parejitas en plena faena fornicadora. Los mirones de playa son tan inevitables en verano como los incordiantes mosquitos, siempre hay miles dispuestos a no dejarte en paz con tal de llevarse un buen recuerdo visual de tu visita turística.

LOS MIRONES DE PLAYA:

Ten en cuenta que estos mirones tienen una ventaja sobre ti. La mayoría de ellos son residentes fijos del lugar al que vas a pasar tus vacaciones y se saben de sobra qué puntos son los más propicios y escogidos por los fogososo veraneantes para darse a la extrema lujuria, así como de los horarios que suelen ser más recurrentes para disfrutar en supuesta soledad de arrumacos íntimos.

Estos mirones se las saben todas y ya intuyen qué parejitas son las que tienen en mente pegarse un buen homenaje sexual desde el mismo momento en el que ponen el pie en la playa. Se saben todas las tácticas de disimulo llevadas a cabo por los interesados para pasar desapercibidos ante los posibles espectadores que puedan ser testigos de los actos que tienen en mente.

Son casi telépatas que huelen el sexo desde kilómetors, y no dudarán en seguiros allá donde estéis dispuestos a llevar vuestros pasos, en busca de ese rincón adecuado en el que desfogaros. Siempre, a una prudente distancia, simularán ser simples paseantes que "casualmente" aparecen donde el retoce se efectúe. Se agazaparán entre las rocas o tras los matojos más cercanos, arbustos, árboles o cualquier falla de terreno en el que ocultarse de vosotros, mientra se pajean a vuestra salud.

El peligro adicional que conlleva follar en una playa desierta es que ahora todos estos mirones disponen de cámaras de vídeo o móviles con los que grabar vuestras acciones. La magia del zoom digital les acercará más aún a presenciar todos los detalles hardcore de la función, para luego ser re-disfrutado en la comodidad de sus hogares para futuras pajas.

Algunas de estas grabaciones luego acaban siendo colgadas en páginas web de internet en la que se recogen estos deslices playeros entre las parejas ignorantes de ser no sólo observadas, si no también inmortalizadas para la posteridad, siendo compartidas por millones de usuarios que igualmente se excitan con el sexo real que ha sido robado de los amantes en un momento de apretón de entrepierna.

Para poder sortear a estos mirones autóctonos, la solución sería madrugar antes que ellos, obviamente. Levantarse más pronto, cuando aún el sol está empezando a asomar su brillante rostro dorado en el horizonte, momento además en el que el calor aún no aprieta en exceso y no hacen falta gafas de sol para no quedar cegatos. Pero claro, las vacaciones también son ideales para no darse madrugones innecesarios y son los días ideales para aprovechar del descanso y no tener que levantarse con el canto del gallo.

Aún así, es la mejor hora para follar en una playa: mirones cero.


De cualquier manera, otro consejo: para evitar al menos ser reconocidos por los mirones, sobre todo si acabas grabado y colgado en la red, llévate unas buenas gafas de sol y una gorra que cubra todo lo posible tu rostro. PARA FOLLAR EN LA PLAYA, CONVIENE SER PRÁCTICOS:

Si uno ya ha tenido en cuenta el factor voyeaur, o no le importa mucho si son pillados "in fraganti" mientras follan (siendo esto tal vez un aliciente en muchas parejitas a las que les provoque morbo el exhibicionismo), entonces seguimos con las siguientes recomendaciones:

Llevarse no una, si no 2 buenas toallas, las más grandes que tengas, y cuanto más gruesas y mullidas mejor.
Lo del grosor de las toallas es importante. No todas las playas están cubiertas de suave arena blanca. Es más, casi todas suelen tener guijarros o piedras que incomoden un poco las posturas y el apoyo para efectuarlas, y que siempre se te acaban clavando en el culo, rodillas o espalda.

También evitarás accidentes sangrantes con posibles cristales rotos entre la arena, latas abiertas y oxidadas, chapas de refrescos, cubiertos de plástico, rastrillos y palas semi-enterradas que han sido olvidadas por niños el día anterior , y otras tantas cosas que no siempre son deseables en una playa bien cuidada e higiénica.

Al llevarte dos toallas, utiliza una como apoyo para follar sobre ella y la otra para cubriros en el caso de que percibáis ojos ajenos o visitas inesperadas. Podrás seguir follando bajo ella sin que nadie pueda ver muchos detalles, tan sólo el vaivén de caderas y el sube y baja pélvico de rigor que se produce durante el coito. Esto frustrará las expectativas del mirón, que no podrá ver lo que venía a ver. Así siempre podrá escoger a otra pareja que se muestre más deshinibida y resuelta, o que simplemente olvidara llevar dos toallas, dejándote en paz para proseguir tu experiencia playera!!!

Hay que procurar no salirse mucho del espacio que nos permita el tamaño de la toalla, ya que la arena puede ser enemigo mortal de todos y cada uno de nuestros orificios corporales, sobre todo los genitales femeninos, que están más expuestos a ser profanados por la irritante arenilla playera entre los plieges y sonrosados recovecos de la vagina y pueden causar algo más que una molestia.

Ten en cuenta que además, cuando uno está excitado, la humedad corporal se incrementa (sudoración y excreciones varias, sobre todo en nuestros genitales), pudiendo ser más fácil que la arena se pegue en los testículos, haciéndolas parecer croquetas rebozadas, asi como en el ano, glande, prepucio, vagina, etc.

No es muy saludable perpetrar una penetración en una vagina si tienes el capullo rebozado de arena, y puede causar heridas que acaben infectándose en ambos. Si vas a hacerle un cunnilingus a tu pareja, de seguro que tampoco querrás encontrarte granitos de arena incrustados en su coñito, al igual que a ella no le resultará nada agradable notar como le crujen los dientes mientras te realiza una felación.

Por ello, otro consejo: siempre has de llevar un par de botellas de agua mineral (una para ti y otra para ella), no sólo para hidratar tu cuerpo sediento tras el revolcón y el orgasmo resultante, si no para despejar y limpiar de arena incordiante en las zonas de acción sexual corpóreas antes de ser utilizadas. Y claro, también tras ser utilizadas, ya que uno acaba pringoso tras las corridas pertinentes, y si luego quieres darte un paseito por el paseo marítimo o tomar un refrigerio en algún bar de la zona sin estar incómodo por tener la camiseta pegada a la piel por culpa del semen, la mejor solución es darse un aguita antes de volver a vestirse.

Podrás pensar que esto sería del todo innecesario, que para eso ya tienes el océano cerca y puedes limpiarte en él. Cierto, Pero a veces, según la hora que escojas para follar en una playa, es posible que el agua esté demasiado fría como para meterse aún en el mar, o el clima no acompañe demasiado como para desear darse un baño antes o después del polvo.

También es posible que no te guste el gusto salado, o que el mismo mar no ande muy limpio por la zona. Si el agua está tirando a revuelta, más que lavarte acabarás oliendo a brea o a centollo muerto. Otro consejo: procura evitar hacerlo cerca de los desagües que desemboquen en la costa o el alcantarillado. Además del pestazo, el agua del mar de la zona estará repleta de bacterias y resíduos orgánicos. Por eso que es aconsejable ese par de botellitas de agua mineral, y que no estén frías, para evitar encogimientos de pene. Recuerda que no es sólo para beberla, si no por cuestiones higiénicas o para evitar que la arena quede pegada a tu epidermis. Lo agradecerás después. Por supuesto, sería buena idea que a parte llevaras un par de latas bien frías de refresco, estas sí para beber, que te harán falta sobre todo al acabar la faena.

Además de las botellitas de agua y las dos toallas grandes, sería buena idea llevarse otro par de toallitas pequeñas, como las que usan las mujeres para secar sus genitales en el bidé, y un paquete de toallitas húmedas de celulosa, de esas que usan también las chicas para limpiarse después de orinar cuando lo hacen fuera de casa, o las que se utilizan para limpiarle el culito a los bebés. Estas toallitas te van a ser muy útiles para quitarte la gravilla adherida a los más íntimos recovecos corporales y además higieniza y perfuma nuestras zonas más "mojadas", producto de la excitación sexual.

Según la hora en la que uno va a la playa a follar, el calor puede ser más o menos intenso, y claro, se suda. A ninguna chica le será grato ni al gusto ni al olfato acercarse a una polla sudada, así como tampoco será divertido meter tu hocico en un sexo femenino que se encuentre cocidito de calor y bañado en sudor. Estas cosas, cuando follamos en casa (o en la habitación del hotel o apartamento alquilado, si hablamos de vacaciones), se suelen evitar con la oportuna ducha refrescante antes de iniciar un encuentro sexual.

Las mujeres cuidan mucho la higiene de su sexo, y antes de que la cosa se ponga caliente de verdad, suelen hacer una visita al baño para dejarte la "zona de ataque" de auténtico lujo (los tíos también deben de acostumbrarse a darse un "refrescor" antes de que su miembro sea explorado por la chica, eso no hace falta ni mencionarlo), pero en la playa no hay duchas (bueno, si que las hay, pero a la vista de todos y con niños siempre correteando alrededor, lo que no te va a facilitar una debida puesta a punto de "los bajos", aparte de que suelen estar algo alejadas de las zonas de intimidad sexual requeridas para un polvo playero), y lavarse en el mar no siempre es una buena idea, ya que puede ser inevitable que entre las olas también floten alguitas, arena y otras cosas que arrastre la corriente, que igualmente acabas encontrándote en los rincones del cuerpo que menos desearías.

Lo de las toallitas de bidé secas tiene igualmente un fin. Desprenderse de la arena adherida en los genitales no siempre es fácil, si se utilizan sobre todo las toallitas húmedas para limpiarse. Es más fácil que los granos de arena se queden más pegados al cuerpo si se usan las mojadas, y al final uno tiene que acabar rascando para quitarse las impurezas, así que lo mejor es primero darse un repaso con las secas, luego con las húmedas, y después un chorrito de aguita mineral.

El uso de las toallitas húmedas tienen también otra doble intención. Resulta que la mayoría de las veces que uno va a la playa, para no quemarse con el sol, utilizamos cremas solares y aceites bronceadores. Con ellos untamos nuestros cuerpos y nos dejamos la piel brillante y algo escurridiza, enceitada y pringosa. Imagina, por ejemplo, que tu chica, tras untarse la epidermis con Nivea, luego quiere masturbarte, y después, chupártela. El sabor de la crema le dejará un horrible gusto en la boca!!!. Igual si eres tú el que tiene las manos pringadas y luego manoseas sus tetas y su coño... luego no querrás acercar tu boca a estas partes en las que la piel rebose desagradables sabores aceitosos.

Por este motivo, antes de empezar con el sexo, conviene repasar con la toallita húmeda toda aquella parte del cuerpo en la que la lengua y el sentido del gusto vayan a formar parte del juego sexual: pezones, labios, genitales, dedos, etc...

FOLLAR A PLENO SOL:

Y hablando del sol y las cremas bronceadoras, aunque como ya he resaltado resulta imperante desprenderse de ellas en ciertas zonas concretas del cuerpo a la hora de poner en práctica la diversión sexual, no por ello siguen siendo de vital importancia tenerlas a mano.

Repito como antes que todo tiene que ver según la hora en la que vas a follar en una playa. Si es por la mañana, al amanecer, o cuando ya el sol comienza a ocultarse de nuevo por el poniente (o por la noche), entonces no pasa nada por no llevar cremas protectoras, ya que el sol afectará menos a nuestra piel, pero atención, si se te ocurre pegarte un buen polvo al mediodía o por la tarde, cuando el sol está pegando como un demonio, entonces es vital el uso de estos aceites.

No es la primera vez que uno acaba con la espalda y los hombros quemados por estar follando a pleno sol. No nos damos cuenta en el momento, pero al cabo de unos minutos de estar practicando posturas, al final pasa factura. El sólo roce de la camiseta te hará ver las estrellas y te irás despellejando como una serpiente mudando la piel.

Es importante resaltar que, además, hay partes de nosotros a las que apenas da el sol, como en las nalgas o en la mismísima hendidura del culo. Si la exposición prolongada de nuestros orificios no es antes protegida, no tienes ni idea de lo incómodo y doloroso que te resultara caminar con todo el ojete quemado. No soportarás ni sentarte en un cómodo cojín... y no te digo "ná" para ir luego al baño y limpiarse después con el papel higiénico!!!. Te parecerá una tontería lo que te estoy diciendo, pero no lo es. Hazme caso.

Es normal ponerse crema en la nariz, la frente, las mejillas, hombros, cuello, pecho, espalda, brazos y piernas, pero por que esas son las partes más expuestas a los rayos solares cuando estamos tostándonos en la playa. Las nalgas están más descuidadas, por que solemos apoyarnos en ellas o nos protege el bañador. La cosa cambia si uno se desprende de las bermudas para follar bajo el sol y culea libremente sobre el cuerpo de su pareja, sin tener en cuenta que otras partes de nosotros se "abren" más de lo debido, encontrándose de esta manera desprotegidas de las inclemencias medio-ambientales.

Así que ya lo sabes, si no quieres que el agujero de la capa de ozono afecte también el agujero de tu culo, no dejes de untarte cremita solar hasta lo más profundo, que luego, las consecuencias se pagan caras!!!... Te lo digo por experiencia!!!

LOS MOSQUITOS SON PEORES QUE LOS MOSCONES:

NOTA IMPORTANTE: He dejado más de una vez bien claro que todos estos consejos son variables según el horario escogido para el fornicio playero.

Realmente, la mejor hora para hacerlo, es a primerísima hora de la mañana, cuando las playas están aún vacías de bañistas y MOSCONES, y cuando el calor no es excesivo.

Otra hora que podría resultar también la adecuada, por las mismas razones, y por el tono romántico que conlleva sería follar al atardecer. Pero quía!!!, no es precísamente de lo más idílico, por que a cierta hora de la tarde es cuando aparecen auténticos enjambres de MOSQUITOS hambrientos dispuestos a hacerte la vida imposible, haciendo de tu trasero el principal centro de atención del universo.

Es justo esa hora en la que todo parece mejor para quitarse prendas y pegarse el polvo. Las familias de turistas empiezan a retirarse a sus respectivos hoteles, los puestos de refrescos cierran el chiringuito, ya no hay niños, todo queda vacío y en silencio, no hay moros en la costa (a excepción de los mirones profesionales, que esos siguen ahí, invisibles ante tu vista), y la temperatura baja, siendo el momento menos caluroso antes de que empiece a refrescar del todo... pero esa es la hora en los que los chupadores de sangre despiertan y comienza la hora de la cena de los mosquitos.

En cuestión de segundos te verás inundado de picotazos por todas partes, obligándo a replegarse de manera inmediata y huir depavoridos de la playa, frustrando el polvo en su máximo apogeo.

Otro consejo sería entonces llevar igualmente un spray mata-bichos o una colonia repelente de mosquitos que ponerse en la piel que los pueda amendrentar, pero al final, entre aceites, cremas e insecticidas, estaremos embadurnados de olores y sabores nada sensuales.

¿FOLLAR EN EL AGUA?:

Si ya tenemos escogida la playa y la hora para utilizarla lúdicamente con tu pareja, entonces hay que pasar a la acción inmediata.

Los mirones más atrevidos (o los más miopes) se acercarán más de lo que desearías ser observado, e incluso se propondrán a ellos mismos para hacer un trío, pero si dejamos a un lado el tema voyeaur, ahora hay que centrarse en dónde follar.

Muchos tendréis la idea de hacerlo en el mar, sumergidos a media cintura, algo que, desde luego, resulta divertido y morboso a la vista del resto de los bañistas, si se hace a una hora en la que todos están tumbados al sol. Nadie puede ver lo que ocurre bajo la superficie del agua, y no hay muchos mirones que se sumerjan con gafas de bucear para estar más cerca de vosotros y no perderse detalle de la jodienda submarina.

Por suerte para ti, los mirones acuáticos tienen que salir a respirar frecuentemente, y a no ser que lleven equipos profesionales gracias a los cuales ni les veas asomar las jetas, o tubos de respiración, podrás percatarte de esta intromisión a tu intimidad copulatoria.

Si te alejas lo suficiente de tierra firme, como para que los veraneantes no te vean bien, podrás hacerlo sin problemas con un público que ignora lo que acontece mar adentro. Tu pareja podrá abrazarse a tu cuerpo, enroscando sus piernas alrededor de tu cintura, introduciéndose la erección en su sexo sin problemas, evitando siempre que una ola mal intencionada os haga tragar agua salada.

Otra cosa que puede resultar tremendamente molesta y desagradable mientras follas en el agua es acabar enredados por un banco de algas. Las algas flotantes dan mucho asquito y además da susto notar como de repente, en el mejor momento, "algo" roza tus cuerpo, y acabas mal pensando que se trate de un escualo famélico, una barracuda inquieta o un pulpo manoseador (es posible incluso que el "pulpo" sea en verdad uno de estos mirones sub-acuáticos que aprovechan la inmersión para meterte mano bajo el agua).

Es recomendable, no obstante, que en el lugar escogido para follar, ambos participantes hagan pie para no ahogarse. Atención a las resacas que te puedan arrastrar inexorablemente al interior del océano y acabes perdido en alta mar y sin la parte de abajo de tu bañador!!! Cuando te rescaten, pasarás una verguenza terrible!!!

Pero si la playa está vacía, no te arriesgues mucho y hazlo más en la orilla, que además podréis tumbaros sobre la arena. El agua no es precísamente una aliada a la hora de hacer sexo en ella, ya que más que mojar, "reseca" los genitales y acaba por irritar las zonas más sensibles de nuestro sexo, produciéndose incómodos roces en los respectivos sexos de la pareja durante el frotamiento del coito que acaban por molestar y doler.

Por otra parte, estas rozaduras que poco a poco van raspando la sensibilidad de los genitales, sobre todo el femenino, que es más delicado, pueden provocar minúsculas heriditas cutáneas no perceptibles a la vista, pero que con la acción de la sal del mar pueden acabar por dejar muy escocida a la pareja y dejar enrrojecido e hinchado los puntos más sensibles del sexo.

A todo ello súmale los posibles granos de arena que inevitablemente se cuelan por doquier, irritando más aún tanto el coño de ella como la polla de él. Te pasarás la noche rascándote como un poseso, y ella tendría que dormir sumergida en una bañera, para aliviar el escozor.

PELIGROS DE FOLLAR EN UNA CALA:

Follar entre las rocas no parece muy buena idea. Los culos acaban llenos de heridas y marcas, que escuecen más por culpa de la mar salada, según el que más lo utilice como apoyo cuando se practiquen algunas posturas determinadas.

Las palmas de las manos y los pies también acaban destrozados al apoyarlos sobre las afiladas aristas rocosas durante las embestidas pélvicas, más aún por estar más blanditos al estar sumergidos en el mar o quedar tan expuestos a la humedad que rodea a la pareja de amantes.

Para ello, otro consejo: llevar un pequeño cojín o flotador en el que apoyar las "nalgas marinas", según la postura escogida para la follada, y unas sandalias de goma, ya no sólo para no hacerse heridas contra la rugosidad del asentamiento, también te evitará escurridizos deslices y resbalones tontos que acaben en fractura.

Y no seas bravo a la hora de hacer excentricidades en cuanto a posturas del Kama Sutra, ya que una ola traiccionera puede desbaratar la coreografía copulatoria y acabar ambos estrellados contra las rocas para acabar siendo pasto de los cangrejos. Uno puede pensar que la mar está en calma, pero la Madre Naturaleza es impredecible, y en un momento de descuido, lo que en principio es un acto placentero, por culpa de la excesiva confianza puede acabar en tragedia.

No digo nada de la posibilidad de pisar un erizo de mar, cuyas urticantes púas se rompen bajo nuestra piel, o las medusas varadas en la orilla que aún pueden tener activo el veneno de sus tentáculos.

La Naturaleza puede ser hostil para dos amantes despistados que antes no realizaran una debida inspección de la flora y fauna del lugar escogido para gozar de los placeres del ecosistema.

Al final, si uno lo piensa bien, el menor de los peligros posibles a la hora de follar en una playa es ser observado por un merodeador pajillero o acabar siendo grabado por una cámara de vídeo indiscreta y visto por millones de personas en internet.

TRAS EL POLVO, RECOGE Y VÁMONOS:

Por último, cuando la experiencia de sexo playero llegue a su fin, no olvides llevar siempre una bolsita de plástico para meter en ella tanto los condones utilizados durante el acto como las toallitas húmedas que emplearas para la higiena antes y después del polvo, las latas vacías de refresco y las botellas de agua mineral, y lo tiras a un contenedor de basura cercano (a ser posible para reciclar).

Una playa limpia es una playa sana.

Además, dejarás inmaculado el lugar en el que poder regresar de nuevo, a parte de que otros amantes veraniegos tendrán también un sitio adecuado para proceder a la misma aventura que acabas de vivir.

Deja la playa como a ti te gustaría encontrártela, esa es la clave de la buena convivencia (a nadie le resulta divertido tumbarse en la arena rodeado de preservativos llenos de semen pudriéndose al sol!!!)

Es posible que, tras finalizar sin contratiempos el acto sexual de desfogar vuestra lujuria en una playa, escuchéis aplausos y vítores, como si en vez de una "corrida playera" estuviéseis en una de toros. Esos aplausos vendrán sin duda de los mirones que han asistido a todo el espectaculo que les habréis brindado. Si tal cosa ocurriese, es que el polvo ha sido bueno. Si por el contrario, oís abucheos y os tiran huesos de sepia o huevos de gaviota, vuestra actuación ha resultado penosa y decepcionante para todos esos especadores improvisados.

Por ello, resulta siempre más efectivo esmerarse en estas cosas, ya que si uno se arriega a hacerlas, mejor que siempre quedes bien ante los posibles mirones de turno, y si habéis sido grabados para que vuestro polvo aparezca en alguna web, que al menos luzca el momento y que los internautas proclamen "eso sí que es un buen polvo playero!!!"


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