Por Antonio Graell
A mis 46 tacos me pregunto muchas veces que pasó con el “destape”, aquella década a caballo entre los setenta y los ochenta en la que desnudarse era “casi” obligatorio y hoy, por el contrario, se podría hasta decir que está mal visto.
Durante aquellos años se desnudó todo el mundo sin importar su sexo, desnudarse era un paradigma de progresismo, era un modo de gritar al mundo que en España se empezaba a respirar libertad, pero no todo era tan bonito, con el tiempo se ha visto que el destape fue una argucia del gobierno para desviar la atención de los españoles sobre la situación política, Franco estaba viejo y enfermo, las nuevas generaciones no estaban nada dispuestas a quedarse sentadas y existía cierto miedo a un nuevo enfrentamiento entre “las dos Españas”, así que enseñar esos desnudos que durante décadas nos habían estado vetados sirvió para distraer la atención de una buena parte de la población y que no ahondasen en temas políticos.
Evidentemente aparecieron multitud de revistas eróticas, otras muchas incluyeron el erotismo como una parte importante de su contenido a modo de reclamo, los cines se inundaron de películas en las que los desnudos resultaban “imprescindibles” y tanto editores como productores no dejaron pasar la ocasión de enseñar teta y culo para aumentar las ventas, por revistas como Lib o Interviú desfilaron casi todas la mujeres (y algunos hombres) de la escena española, ya fuesen actrices, cantantes ó presentadoras y todo esto sucedió cuando en el resto de Europa, especialmente en Francia, llevaban varios años mostrando desnudos y escenas eróticas con naturalidad mientras que aquí quisimos recuperar años de ostracismo y represión en un instante.
El resultado, en lo que al cine se refiere, fue una saturación absoluta de películas basadas en enseñar cuanto más carne mejor, al principio del destape si se podía ver que los guiones estaban más o menos cuidados, pero pasados ciertos años aquello se desmadró, se perpetraron verdaderos subproductos basados en un humor grueso y chicas desnudas, aunque en ocasiones se cambiaba el humor por un drama insustancial, eso si, manteniendo las chicas desnudas, por eso no es de extrañar que muchas de las personas, mujeres en su gran mayoría, que se desnudaron en aquella época renegasen de ello.
Personalmente, si bien fui de los que disfruté viendo los cuerpos de actrices como Victoria Vera, Susana Estrada, Agata Lys, Nadiuska, Helga Liné, Rosa Valenty, o Azucena Hernández, por mencionar algunas de las más relevantes, reconozco que tras ver de nuevo varias de aquellas películas entiendo que quieran olvidarse de ellas, lo que no estoy tan de acuerdo es en que no quieran recordar su etapa de destape, por que si bien muchas de esas películas que se rodaron son penosas, la labor que realizaron todas esas actrices y algunos actores fue admirable, el que multitud de adolescentes llenasen sus fantasías lúbricas con los desnudos de esos iconos eróticos no deja de ser anecdótico ya que, sobre todo en los primeros años del destape, esos desnudos fueron la forma de que muchas personas conociesen otras visiones sobre la política en España a través de los artículos que daban el toque de actualidad y que nunca habrían sido tan leídos sin el reclamo de la chica de portada.
Las cosas han cambiado mucho, pero admito que me da cierto coraje ver que aun hay quien empieza su carrera sin poner pegas a realizar un desnudo para, cuando ya ha conseguido tener un cierto reconocimiento, rechazar por sistema la realización de cualquier escena “subida de tono”, pero llevo peor que en muchas series de televisión se muestren escenas en las que ciertas prendas de vestir aparecen por una simple auto-censura, levantarse de la cama tras una noche de sexo salvaje con los calzoncillos ó el sujetador y las bragas puestas me parece ridículo, aunque lo más absurdo lo vi en una serie americana, Urgencias, cuando intentan sacar de una paro cardiaco a una mujer recién ingresada tras un accidente y mantiene el sujetador puesto, eso si, la blusa se la habían cortado con unas tijeras, realmente patético.
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