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TINTO BRASS, EL HOMBRE QUE MIRA "la mujer no es el objeto, sino el sujeto del deseo”

by P. Izquierdo

Cuando uno echa un vistazo por primera vez a un tipo como Tinto Brass sin conocerle de nada y sin saber a qué se dedica en la vida, se suele tener una impresión muy clara y concreta de lo que este hombre puede evocar a la imaginación con ese físico de personaje sobrealimentado, incipiente calvicie, humeante puro sobre sus gruesos y caídos labios inferiores, mirada de pícaro vicioso y siempre rodeado de "mujeres jamonas" a las que no deja de meter mano: este hombre, se dice uno mismo, tiene toda la pinta de ser el típico mafioso siciliano que solemos ver reflejados en las películas de Scorssesse.

Su aspecto denota un cierto tono personal de gustos pervertidos y mirada sucia, un tipo de esos que parecen excitarse con la idea de corromper la pureza virginal de jovenzuelas ingenuas, un obseso sexual que no puede dejar las manos quietas en cuanto tiene un cuerpo de mujer al alcance, un mirón de los que se conforman con espiar a las féminas cuando utilizan el baño, un voyeaur pajillero que se esconde tras unos matorrales mientras una parejita se magrea en un parque, un "putero" en toda la extensión de la palabra. En definitiva, alguien a quien no querríamos que conociera nuestra hija o hermanas.

Cuando por fin alguien nos dice quién es en realidad Tinto Brass y a qué se dedica y lo que su obra representa en el mundo del llamada Séptimo Arte, entonces la cosa puede cambiar. Lo malo es que estas mismas ideas pueden volver a formar parte de ese razonamiento deducido a raíz de un primer vistazo a su apariencia física cuando uno contempla su obra cinematográfica, y parece confirmarse categóricamente que estamos ante un tipo que expone en imágenes justamente todo aquello de lo que él mismo nos da la impresión que alguien así debería de ser, un obseso sexual. Sin embargo, Tinto Brass es un tipo simpático, amante de la buena gastronomía que no duda en viajar a diferentes países para saborear los platos más típicos de cada país. Tinto es también uno de los genios del erotismo refinado, un auténtico "mirón" que nos contagia de ese instinto natural que todos llevamos dentro: el de ser testigo mudo de los más secretos rincones de la intimidad femenina, tanto a nivel físico como en sus costumbres cotidianas y directamente sexuales.

Tinto Brass sabe donde colocar el objetivo indiscreto de su cámara, justo en aquellos lugares imposibles en los que uno siempre acaba atisbando lo que otros no se atreven a mostrar o tan siquiera sugerir. Esas bragas ceñidas bajo faldas que vuelan al viento, esos traseros carnosos bamboleándose en un insinuante paseo, esos senos que se escapan sin querer por pronunciados escotes, ese vello púbico que siempre acaba asomando entre los pliegues del encaje de la ropa interior... Tinto Brass nos convierte en el voyeaur que él mismo es, desplegando su fantasía más perversa para reflejar nuestros deseos personales.

Gracias a su obsesión por la carne más sexual y provocativa, Tinto también acaba por convertirse en el gran descubridor de nuevas musas con las que endulzar nuestro apetito, convirtiéndolas en las estrellas absolutas de sus films y haciendo de cada una de ellas una sex-simbol descarada y desvergonzada. No olvidemos nunca que sus actrices estrella, pese a que acaban mostrando su sexo de la manera más explícita y reproduciendo actos sexuales sin censura, como en una película X, no son en realidad ni porno-stars ni actrices dedicadas a este género para adultos.

Su talento visual y narrativo acaba convenciendo a las actrices de que la naturalidad del sexo real no está sólo restringido al popular cine pornográfico al que estamos acostumbrados. Tinto nos cuenta historias, y en ellas, hay sexo. Pero siempre dentro de la narrativa, nunca de la manera gratuita tan habitual en el género porno. Su erotismo refinado nos acaba sometiendo a un grado de desenfrenada lujuria gracias a ese contenido goteo de explicitez visual cuando quiere mostrarnos la parte más instintiva y cruda de la sexualidad humana, siempre reflejado desde la perspectiva de unas historias en las que ELLAS son las auténticas diosas y protagonistas.

El director italiano alcanzó fama como uno de los más respetados autores del llamado porno suave cultivando en sus obras deliberadamente la vulgaridad, el machismo y una concepción de la mujer que le ha traído gran cantidad de detractores, especialmente de los movimientos feministas, aunque según sus propias palabras "la mujer no es el objeto, sino el sujeto del deseo". Su nombre completo es el de Giovanni Tinto Brass, aunque artísticamente prescindió del nombre de pila para ser conocido en el mundo entero como director simplemente por Tinto Brass. Este orondo fumador de puros natal de la ciudad italiana de Milán (donde fabrican las mejores gomas de borrar, me parece a mi), nacido tal que un 26 de marzo de 1933, se inició al llegar al estado de "adultez" en el mundo del arte cinematográfico como ayudante de algunos de los cineastas italianos más conocidos y geniales del país con forma de bota, como los hermanos Paolo y Vittorio Taviani ("Padre Padrone", "La Notte di San Lorenzo"), Federico Fellini ("La Strada", "Amarcord", "La Dolce Vita") y Roberto Rossellini ("Los Siete Pecados Capitales", "Strómboli")... todos ellos acabados por "ini", como los tortellini.

Después de realizar diversos oficios en el cine, se inició como director en 1964 con "Ca Ira il Fiume della". Poco a poco, y gracias a la experiencia adquirida junto a estos genios de culto antes mencionados, Tinto Brass pudo ir desarrollando durante los años 60 y 70 un estilo sumamente personal, característico y sobre todo vanguardista, que le llevaría en la década de los 80 a realizar un cine directamente provocador con películas que rozaban la pornografía suave y el esteticismo, a veces precedido de cierto escándalo y polémica, siendo incluso censurado en algunos países por el alto y explícito contenido sexual de la mayoría de sus films. Fascinado con el erotismo y la voluptuosidad de las mujeres italianas, Tinto filmó numerosas obras de corte intimista, con una fotografía veloz, plena de travellings, montaje rápido y guiones humorísticos y desconcertantes, a veces incluso abstractos.

Su obra más conocida mundialmente y por la que es con toda seguridad más famoso es, sin lugar a dudas, "Calígula", toda una superproducción "a la romana" sobre guión de Gore Vidal, escritor de quien ya había rodado otra obra, "Salon Kitty".

Aunque Tinto Brass abandonó la postproducción de "Calígula", insatisfecho con el montaje exigido por la productora, la película le granjeó fama internacional gracias sobre todo al tratamiento histórico que reflejaba sobre el sexo en la época de los desenfrenos y decadencia de los emperadores de la Roma antígua. Hay que precisar, sin embargo, que las escenas de pornografía hardcore fueron añadidas por el productor Bob Guccione en contra del criterio de Brass y con la ayuda de otro equipo de rodaje. Pero de este film hablaremos un poquito más adelante...

abandonó poco después el cine convencional, dedicándose íntegramente desde este momento al género erótico (rallando siempre la pornografía) para fustigar lo que él consideraba la hipocresía y censura del cine imperante en su país.

Entre los rasgos característicos de su obra como director, destaca el relieve concedido a los aspectos más crudamente fisiológicos de la existencia; en varias de sus películas, por ejemplo, se sacrifican animales ante el objetivo de la cámara (algo que en la actualidad ya no estaría permitido por las leyes que rigen este tema al respecto). Del mismo modo, las pilosidades femeninas (es decir, mujeres de vellos púbicos y sobaqueras peludas y naturales, nada de "coñitos" depilados como se lleva ahora), la excreción y la escatología, y, evidentemente el sexo, son elementos clave y casi indispensables en sus trabajos, puntos que juegan siempre un papel importante a modo de fetiche erótico personal del autor en cuestión.

También muestra los atributos masculinos en todo su esplendor y potencia genital. Al igual que nos enseña mujeres en todo el redondo término de la palabra, exuberantes y de culos magníficos, a los actores nos los pone ante la cámara luciendo grandiosos miembros viriles que parecen demasiado grandes como para que puedan entrar en los velludos sexos de ellas:

«Me invitaron a viajar a Japón y China en el 2008. Yo sabía que mis películas se habían puesto a la venta con éxito en estos países y que eran muy buscadas por el espectador homosexual, convirtiéndome en un icono del mundo gay! Entonces pensé en la razón. En impresiones de arte oriental, dentro de la cultura china y japonesa, se muestran grabados y esculturas de hombres con pollas grandes, casi gigantes y desproporcionadas, tal vez para equilibrar la naturaleza, porque parece que la raza amarilla no disfruta de grandes miembros entre los varones. El caso es que, en mis películas, no tengo la suficiente paciencia como para esperar que el actor con el que voy a rodar una determinada secuencia de sexo se produzca una erección real, así que aplico siempre el recurso de falsear sus pollas utilizando potentes implantes artificiales. Por eso, mis películas son adoradas por el espectador gay oriental. Sin duda, será una terrible decepción para los chinos y japoneses homosexuales cuando lean esta entrevista y sepan la verdad".

Los años 90 marcan el comienzo de la decadencia del cine de Tinto Brass: el sexo ya no es sino un mero pretexto para seguir produciendo resultados en taquilla, hábil reclamo comercial para un público de incondicionales siempre ávidos de "carne fresca", y sus películas pasan a estrenarse directamente en formato de vídeo fuera de Italia. En España, el espectador siempre tiene la oportunidad de ver alguna de sus últimas películas cuando las emiten en ciertas cadenas de televisión, en esos horarios nocturnos en los que la programación se convierte en contenidos para adultos, emitiendo todo tipo de films eróticos.

Su apetito por la lujuria y la belleza de las mujeres no sólo se centra en lo erótico y sexual, ya que Tinto también es un consumado gastrónomo que no desprecia las excelencias de la cocina del país que visite con motivo de alguno de sus rodajes:
"Me gusta la comida y en París hay charcuterías que parecen centros comerciales, exponen auténticos manjares divinos y he de contenerme para no entrar en ellos y acabar poniéndome las botas. Para aquellos que, como yo, viven solos, el buen comer se convierte en una de las mayores alegrías: si entro finalmente en una de estos comercios de alimentación, acabo comprando algún quiche lorraine, o veinte gramos de foie gras, o sigo mi propio instinto caprichoso y voy probando en diferentes tenderetes muestras gratuitas de mil exquisitos quesos de gran calidad. Con ello, acabo solucionando el almuerzo de ese día, pero también cumplen los caprichos de mi paladar"

LAS HISTORIAS DE TINTO BRASS:

SALON KITTY (Título original: MADAM KITTY):
Con Teresa Ann Savoy, Ingrid Thulin y Helmut Berger. En plena Segunda Guerra Mundial, los nazis deciden suplantar las prostitutas polacas de un famoso burdel, Salón Kitty, por bellas e inteligentes alemanas que, además, deberán simpatizar con el partido nazi. Pero Kitty, la dueña del burdel, no estará dispuesta a aceptar las nuevas reglas y decide plantar cara a todo el cuerpo nazi. La Gestapo, sin tener en cuenta las quejas de Kitty, seguirá adelante con el proyecto, entrenando a las alemanas para hacerlas prostitutas profesionales, con el objetivo de emplear el sexo y la seducción como medio de obtener informaciones vitales de los clientes.

CALÍGULA:
Con Peter OToole, Malcolm McDowell, Helen Mirren, John Gielgud, John Steiner, Paolo Bonacelli, Teresa Ann Savoy y Leopoldo Trieste. Malcolm McDowell, el conocido actor protagonista del film "La Naranja Mecánica" interpreta al polémico emperador romano Calígula. Calígula es una película italo-estadounidense de 1979 que contó con un destacado reparto encabezado y con un guión que fue escrito por el autor estadounidense Gore Vidal.

De esta cinta existen dos versiones: la original del productor Tinto Brass, con escenas sexuales, pero apta para la exhibición en salas comerciales; y la versión sin censura de 1984, extendida por el productor Bob Guccione que incluye escenas de sexo lésbico hasta incesto. La historia nos cuenta que, tras asesinar a anterior emperador Tiberio, Calígula asume el trono del Imperio romano implantando una era de tiranía y despotismo. La cinta refleja las excentricidades y excesos que hacen de Calígula un hombre temido y odiado.

Cinco años después de estrenarse este film, se produjo una versión «sin cortes» que incluían directamente escenas pornográficas (coitos, felaciones hetero y homosexuales, eyaculaciones, lluvia dorada, pinceladas de zoofilia y sadomasoquismo) que se habían filmado con actores de cine porno de la época en 1979, sin el conocimiento del propio Tinto Brass.

LAS PERVERSIONES DE LIVIA (Título original: Senso 45):
Con Franco Branciaroli y Anna Galiena. Livia Mazzoni, una mujer madura, ninfómana y con dinero, se enamora y desea sexualmente a un joven teniente alemán de las SS, mujeriego y jugador. Para poder estar junto a él se escapa de su marido, un importante jerarca del gobierno fascista, y viaja a Venecia. Allí se encuentra con una atmósfera de promiscuidad y perversiones en la que se verá atrapada. Una apasionada aventura que sumirá a los dos protagonistas en una guerra de celos, sexo y muerte.

GIULIA: LA COCHINA (Título original: GIULIA):
Con Anna Bella. El genial Tinto Brass vuelve con un nuevo film lleno de erotismo en el que nos muestra las historias más calientes llevadas a cabo por las mujeres más hermosas. Con su particular estilo, sumerge al espectador en una historia de sensualidad y pasión, con divertidas situaciones de un alto contenido sexual. Giulia y sus amigas son un grupo de jóvenes mujeres ansiosas por descubrir nuevos placeres, y están dispuestas a todo para ello. Es así como juntas vivirán las más ardientes aventuras descubriendo los secretos del sexo más salvaje y prohibido.

LAS FANTASIAS DE CARLA:
Con Yuliya Mayarchuck. Carla es un voluptuosa y deseada joven que en su cabeza guarda las más salvajes y atrevidas fantasías, esperando algún día concretarlas. Es así como pasa sus días, imaginando ardientes encuentros sexuales. Por supuesto que no se conformará con sólo fantasías y pronto lo imaginario pasará a la vida real.

TRASGREDIRE:
Con Mario Parodi, Yuliya Mayarchuck, Francesca Nunzi y Jarno Berardi. Este es el último trabajo de Tinto Brass, el director italiano que hace veinte años hizo más escándalo de lo necesario con los cortes que los productores le hicieron a su filme Calígula. Manteniéndose dentro del cine erótico pero con ciertos toques de refinamiento visual, la carrera de Brass está bien reflejada en Carla Bella Ragazza, la historia de una chica ingenua y con un cuerpo de infarto que no puede mantener la promesa de fidelidad hecha a su novio.

Humor y erotismo sólo para adultos. Producción de alto contenido erótico como a las que Tinto Brass nos tiene acostumbrados, en la cual, la protagonista es una exquisita joven rubia quien va a comenzar una nueva vida en Londre. Al llegar y pasearse en provocativos atuendos en busca de apartamento, desata la lujuria y deseo de las personas de ambos sexos con las que convive, mientras espera a que su novio llegue a la ciudad a vivir con ella, experimentando una serie de acontecimientos bastante cargados de morbo y erotismo, desde manoseos y tocamientos en lugares públicos por parte de extraños, hasta reuniones con amigos y amigas de comportamiento muy desinhibido y placentero. Cuando su prometido la alcanza, su primera impresión es de sorpresa, pero le bastará un poco de placer para entender el cambio de carácter en su fogosa y bella prometida.

MONELLA:
Con Patrick Mower y Anna Amiratti. A punto de casarse con un joven conservador y moralista, Lola descubre que la pasión no puede esperar a los compromisos. La fantasía y el desenfreno pronto cambiarán su vida. Lola es sensual, maleducada, simpática, díscola, mimada, sentimental, transgresora, fresca, malcriada, tierna, frívola, apasionada, audaz, sensible y caprichosa.

LOS BURDELES DE PAPRIKA:
Con Stephane Ferrara y Debora Caprioglio. Trieste, 1957. Mimma, una muchacha de mórbida belleza, intenta conseguir dinero para su novio Nino mediante el único recurso rápido que conoce: la prostitución. Tras iniciarse en el oficio, la joven, que ya es apodada PAPRIKA, "por su picante sabor", conoce a Franco, un apuesto marino que le brinda amor y comprensión. Casi simultáneamente, PAPRIKA descubre que su novio la engaña. A partir de ahí, su vida oscilará entre el placer y el drama, en medio de avatares que la convertirán a ella, una prostituta, en una condesa.

EL HOMBRE QUE MIRA ("Luomo che guarda"):

Con Katarina Vasilissa y Francesco Casale. Dodo, es un joven profesor universitario casado con Silvia, con la que mantiene una morbosa relación. Silvia es una joven de engañosa y perversa personalidad. Alberto, el padre de Dodo, es exhibicionista y provocador. Fausta, la enfermera, es desvergonzada y desinhibida. Pascale, alumna de Dodo, vive un tórrido romance con él. Un universo de ambiguos personajes, para los que el sexo es una forma de vida.

MONAMOUR:

Con Carla Cipriani y Massimiliano Zanin. Darío (Max Parodi) es un escritor de novelas eróticas. Marta (Anna Jimskaia) acompaña a su marido a unas reuniones sobre el tema en Milán. Llevan 6 meses casados y Marta ya empieza a acusar la monotonía. Mientras su marido va a esas reuniones aburridas, ella encontrará su gran amante, León (Riccardo Marino), que le ayudará a hacer realidad sus pensamientos más morbosos...

Se habla mucho en internet de la posibilidad de que el último trabajo de Tinto Brass sea el remake de la película "Cosî Fan Tutte", que en la original protagonizara en su debut cinematográfico la actriz Claudia Koll. Parece ser que el maestro italiano ha tenido a bien hacer esta nueva versión con una nueva protagonista, y todo apunta a que la elegida para el principal personaje femenino será Belén Rodriguez. Nada de esto es oficial, pero de serlo, para todos los fans de esta bella modelo sería todo un bombazo.

FILMOGRAFÍA BÁSICA (no completa) DE TINTO BRASS:
Salon Kitty (1975)
Calígula (1980)
La Llave (1983)
Miranda (película) (1985)
Snack Bar Budapest (1988)
Los Burdeles de Paprika (1991)
Todas lo Hacen (1992)
El Hombre que Mira (1993)
El Voyeur (1995)
Monella (1998)
Las Perversiones de Livia (1999)
Tra(sgre)dire (2000)
Carla, Bella y Puttana (2000)
Relaciones Impropias (2002)
Giulia: La Cochina (2002)
Las Fantasías de Carla (2003)
Monamour (2005)


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